Historia

En nuestro país, la necesidad de mejorar la formación científica en este especialidad y promover la excelencia en este campo determinó que un prestigioso grupo de profesionales creara en 1991 la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE GINECOLOGÍA ONCOLÓGICA, que a través de los años a realizado una intensa labor docente.

Dicha Asociación, que nació con un concepto y espíritu federal, ha llevado adelante una importante tarea y hoy cuenta con un curso anual de capacitación para médicos jóvenes que se ha desarrollado en forma ininterrumpida desde 1997 y planea la realización de uno a distancia para todo el país. Ha organizado numerosos eventos y congresos científicos ya sea en forma independiente o conjunta con otras sociedades de todo el país, reafirmando de esta manera su concepto federal. En total ha realizado 6 Congresos Nacionales bienales en Buenos Aires y 10 Jornadas docentes en Buenos Aires y ciudades del Interior como Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Catamarca, Mendoza y Tucumán.

Edita una revista científica con cerca de 500 ejemplares de tirada y este año inaugurará el proyecto de la revista electrónica para todos sus asociados.

Ha efectuado reuniones de Consenso para el Diagnostico y Tratamiento para los tumores de la especialidad en conjunto con otras sociedades científicas (el de Ovario puede consultarse en esta pagina web) y en sus comienzos ha dictado las normas de diagnostico y tratamiento con el mismo fin docente.

Sus comisiones directivas estuvieron compuesta por los siguientes médicos:

1991: Presidente Guillermo di Paola, Vicepresidente José Sarria, Secretario: Juan Sardi, Tesorera: Clelia Vico, Pro tesorero Guillermo Focaccia y Vocales: Héctor Ferreira, Hugo Navarini, Ernesto Cerro y Roberto Testa.

1994: Presidente José Sarria. Vicepresidente: Hugo Navarini. Secretario Juan Sardi. Pro secretario Héctor Ferreira. Tesorero Clelia Vico. Pro tesorero: Guillermo Focaccia. Vocales: Guillermo di Paola, Clemente Sala, Roberto Testa y Hugo Brandi

1997: Presidente Juan Sardi. Vicepresidente: Clelia Vico. Secretario: Gustavo Maya. Pro Secretario: Adriana Bermúdez. Tesorero: Graciela Etcheverry. Pro tesorero: Martín Riegé. Vocales José Sarriá, Guillermo di Paola, Myriam Perrotta, Rafael Vulfovich y Pericles Xynos.

2000: Presidente Hugo Navarini. Vicepresidente: Gustavo Maya. Secretario: Hugo Porcela Pro Secretario: Graciela Etcheverry. Tesorero: Juana Bayo Pro tesorero: Martín Riegé. Vocales Juan Sardi, Gustavo Irico, Roberto Estañol y Myriam Perrotta.

2002: Presidente: Gustavo Maya Vicepresidente: Pericles Xynos Secretario: Amadeo Aldini Prosecretario: Myriam Perrotta Tesorero: Juana Bayo Pro tesorero: Graciela Etcheverry. Vocales Titulares: Juan Sardi, Héctor Ferreira, Guillermo Focaccia, Justina Martínez y Martín Riegé

2004: Presidente: Héctor Ferreira. Vicepresidente: Amadeo Aldini. Secretario: Alberto Torres. Prosecretario: Juan Anchezar. Tesorero: Juana Bayo. Pro tesorero: Roberto Orti. Vocales: Roberto Testa, Juan Sardi, Jorge Sarrouf, Andrés Humphreys y Gustavo Maya

2006/2007: Presidente: Amadeo Aldini. Vicepresidente: Jorge Sarrouf. Secretario: Andrés Humphreys. Prosecretario: Ernesto Castro Nessim. Tesorero: Juana Bayo. Pro tesorero: Hilda Greco. Vocales: Juan Sardi, Gustavo Maya, Jorge Gori, Roberto Orti y Héctor Ferreira

2008/2010: PRESIDENTE: Dr. Gustavo Irico. VICEPRESIDENTE: Dr. Alberto Torres. SECRETARIO: Dr. Juan Pablo Anchezar. PROSECRETARIO: Dr. Roberto Castaño. SECRETARIO DE ACTAS: Dr. Andrés Humphreys. TESORERO: Dr. Roberto Orti. PROTESORERO: Dra. Juana Bayo. DIRECTOR DE PUBLICACIONES: Dr. Guillermo Suttora. DIRECTOR DE ACREDITACIONES Y EJERCICIO PROFESIONAL: Dr. Gustavo Maya. DIRECTOR DE PROTOCOLOS: Dr. Juan Sardi. DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES: Dr. Guillermo di Paola. DIRECTOR DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD: Dr. Martín Riegé. DIRECTOR DE EDUCACIÓN MEDICA CONTINUA: Dr. Jorge Gori. VOCALES TITULARES: Dr. Amadeo Aldini, Dra. Graciela Etcheverry, Dr. Jorge Sarrouf, Dr. Silvio Tatti. VOCALES SUPLENTES: Dr. Roberto Navarini, Dr. Alejandro Soderini, Dra. Clelia Vico. COMITÉ DE FISCALIZACIÓN: Dr. Héctor Ferreyra, Dr. Hugo Navarini, Dr. José Sarria

2010/2012: PRESIDENTE: Dr. Jorge Gori. VICEPRESIDENTE: Dr. Martín Riege. SECRETARIO: Dr. Roberto Castaño. PROSECRETARIO: Dra. Graciela Etcheverry. SECRETARIO DE ACTA: Dr. Alejandro H. Soderini. TESORERO: Dr. Roberto Orti. PROTESORERO: Dra. Juana Bayo. DIRECTOR DE PUBLICACIONES: Dr. Guillermo Suttora. DIRECTOR DE ACREDITACIONES Y EJERCICIO PROFESIONAL: Dr. Gustavo Maya. DIRECTOR DE PROTOCOLOS: Dr. Alberto L. Torres. DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES: Dr. Guillermo di Paola. DIRECTOR DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD: Dr. Amadeo Aldini. DIRECTOR DE EDUCACIÓN MEDICA CONTINUA: Dr. Juan Pablo Anchezar. VOCALES TITULARES: Dr. Gabriel Crimi, Dr. Marcos Goldsman, Dr. Silvio Tatti, Dra. Clelia Vicco. VOCALES SUPLENTES: Dr. Nicasio Cuneo, Dr. Gonzalo Franco, Dr. Samuel Seireff. COMITÉ DE FISCALIZACIÓN: Dr. Gustavo Irico, Dr. Héctor Ferreyra, Dr. José Sarria

2012/2014: PRESIDENTE: Dr. Martín Riegé. VICEPRESIDENTE: Dra. Juana Bayo. SECRETARIO: Dr. Gabriel Crimi. PROSECRETARIO: Dr. Nicasio Cuneo. SECRETARIO DE ACTAS: Dr. Alejandro H. Soderini. TESORERO: Dra. Myriam Perrotta. PROTESORERO: Dr. Raúl Audi. DIRECTOR DE PUBLICACIONES: Dra. Clelia Vico. DIRECTOR DE ACREDITACIONES Y EJERCICIO PROFESIONAL: Dr. Gustavo Maya. DIRECTOR DE PROTOCOLOS: Dr. Juan Pablo Anchezar. DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES: Dr. Amadeo Aldini. DIRECTOR DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD: Dr. Guillermo di Paola. DIRECTOR DE EDUCACION MEDICA CONTINUA: Dr. Alberto L. Torres. VOCALES TITULARES: Dra. Graciela Etcheverry, Dr. Gonzalo Franco, Dr. Jorge Gori, Dr. Samuel Seiref. VOCALES SUPLENTES: Dr. Roberto Castaño, Dr. Juan Carlos Staringer, Dr. Guillermo Suttora. COMITÉ DE FISCALIZACIÓN: Dr. Héctor Ferreyra, Dr. Hugo Navarini, Dr. Juan Sardi

2014/2016: PRESIDENTE: Dra. Juana Bayo. VICEPRESIDENTE: Dr. Gonzalo Franco. SECRETARIO: Dra. María Mercedes Carrizo. PROSECRETARIO: Dr. Alejandro H. Soderini. SECRETARIO DE ACTAS: Dr. Gabriel Crimi. TESORERO: Dra. Graciela Etcheverry. PROTESORERO: Dr. Silvio Tatti. DIRECTOR DE PUBLICACIONES: Dr. Roberto Castaño. DIRECTOR DE ACREDITACIONES Y EJERCICIO PROFESIONAL: Dr. Gustavo Maya. DIRECTOR DE PROTOCOLOS: Dr. Juan Pablo Anchezar. DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES: Dra. Clelia Vico. DIRECTOR DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD: Dr. Guillermo di Paola. DIRECTOR DE EDUCACION MEDICA CONTINUA: Dr. Amadeo Aldini. VOCALES TITULARES: Dr. Martín Riegé, Dr. Alberto Torres, Dra. Myriam Perrotta, Dr. Juan Carlos Staringer. VOCALES SUPLENTES: Dr. Nicasio Cúneo, Dr. Jerónimo Costa, Dr. José M. Saadi. COMITÉ DE FISCALIZACIÓN: Dr. Juan Sardi, Dr. Héctor Ferreyra, Dr. Jorge Gori

2016/2017: PRESIDENTE: Dr. Gonzalo Franco. VICEPRESIDENTE: Dra. Myriam Perrotta. SECRETARIO: Dr. Juan Carlos Staringer. PROSECRETARIO: Dr. Federico Bianchi. SECRETARIO DE ACTAS: Dra. María Mercedes Carrizo. TESORERO: Dra. Juana Bayo. PROTESORERO: Dra. Graciela Etcheverry. DIRECTOR DE PUBLICACIONES: Dr. Juan José Sardi. DIRECTOR DE ACREDITACIONES Y EJERCICIO PROFESIONAL: Dr. Gustavo Maya. DIRECTOR DE PROTOCOLOS: Dr. Javier Vidaurreta. DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES: Dr. Silvio Tatti. DIRECTOR DE RELACIONES CON LA COMUNIDAD: Dra. Clelia Vico. DIRECTOR DE EDUCACIÓN MÉDICA CONTINUA: Dr. Gabriel Crimi. VOCALES TITULARES: Dr. Juan Pablo Anchezar, Dr. Ricardo Cappetta, Dr. Nicasio Cuneo, Dra. Marcela Ostojich. VOCALES SUPLENTES: Dr. Sebastián Alessandría, Dr. Roberto Estañol, Dra. María Eugenia Giavedoni. COMITÉ DE FISCALIZACIÓN: Dr. Héctor Ferreyra, Dr. Jorge Gori, Dr. Martín Riegé

 
 


Prof. Dr. Guillermo R. di Paola

Fundador y Primer Presidente de la AAGO
Past-Vicepresident de la International Ginecological Cancer Society (2000-2002)


" Pedes in terra ad sidera visus"


 Introducción

En el mundo se ha llegado a la conclusión, en este comienzo del tercer milenio, que la Ginecología Oncológica es el paradigma de la excelencia en el diagnóstico, tratamiento y cuidado de la mujer con cáncer del tracto genital. Esto significa que es necesario para alcanzarlo nuevos requisitos, en la organización de los centros, en el entrenamiento de sus actores, en la comprensión de los ginecólogos generales y de los radioterapeutas, los oncólogos clínicos y de las pacientes, los empresarios de la salud, y el público en general.

Este paradigma de excelencia se fue construyendo en la segunda mitad del siglo XX a partir la producción científica de centros dedicados al tratamiento de los tumores ginecológicos, que generalmente formaban parte del grupo que aportaba sus datos de sobrevida del cáncer de cuello uterino al Annual Report, primero en el ámbito de la Sociedad de las Naciones y luego en el de la Federación internacional de Ginecología y Obstetricia.

El Prof. Kottmeier del Radiumhemmett de Estocolmo lo lideró durante muchos años y su principal objetivo era demostrar si el tratamiento actínico era superior al quirúrgico.

Los ginecólogos que se dedicaron al tema de los tumores femeninos habían recibido diversos tipos de entrenamiento. Muchos se habían preparado previamente en cirugía general y abrieron nuevas perspectivas a la cirugía radical ginecológica y otros ginecólogos adquirieron experiencia quirúrgica empírica bajo el liderazgo de más antiguos cirujanos ginecológicos experimentados.

En los centros universitarios de primer nivel como la Womens Clinic del Johns Hopkins Hospital, en los años 50 en los que fui Junior Assistant Resident, los cánceres de cuello uterino se trataban con radium que los ginecólogos aplicaban bajo la dirección de radioterapeutas que luego se ocupaban de la radioterapia externa, los de endometrio se trataban con anexohisterectomía total y a veces radium vaginal, los de ovario se diagnosticaban muy tardíamente y se les hacia tratamientos quirúrgicos paliativos y a los de vulva se los operaba con grandes mutilaciones.

En la Argentina se desarrollaron en la Primera Cátedra de Ginecología de la Universidad de Buenos Aires y en la Cátedra de Ginecología de la Universidad de Córdoba, gracias al liderazgo y capacidad de los profesores Juan Carlos Ahumada y Humberto Dionisi, desde los años cuarenta, condiciones de excelencia para el tratamiento quirúrgico del cáncer de cuello con la operación de Wertheim-Meigs.

También en el caso de la Primera Cátedra la colaboración fundamental del Prof. Rodolfo Sammartino, eximio patólogo ginecológico entrenado en Alemania, representó un progreso notable. en los estudios del cáncer ginecológico.

Es así como la Escuela de Ahumada publica en el comienzo de los cincuenta la monumental obra "El Cáncer Ginecológico", de dos tomos que hace historia en los países de habla hispana y que merece el Premio Nacional de Ciencias.

Existe un Registro en el Clínicas de todos los casos tratados desde 1928, con seguimiento y estadificación de acuerdo a las normas de FIGO. Siguieron a Ahumada, mi padre el Prof Guillermo di Paola y luego el Prof. Leoncio Arrigi que continuaron el perfeccionamiento de los sistemas de diagnóstico y tratamiento y la formación de recursos humanos sobretodo en la cirugía radical. Mi padre viajó a Boston en 1950, a aprender las técnicas de Meigs en el Mass General,y ya Titular envió a Vasquez Ferro a perfeccionarse con Novack en los 60 y al que les habla a perfeccionarse con Ingiulla en Florencia en 1962.

En estas épocas se fue reconociendo mejor la biología de los tumores ginecológicos y su historia natural y un nuevo enfoque interdisciplinario llevó al reconocimiento de los méritos distintivos y a los respectivos roles sobretodo de la radioterapia y la quimioterapia.

En el campo de la cirugía radical se fue entrenando un mayor número de cirujanos en la cirugía radical de cuello y se fue avanzando en la necesidad de ampliar las capacidades para abarcar las necesarias técnicas en la exenteración pelviana y la ampliación de las linfadenectomías en los cánceres de endometrio y de ovario

Esto era el paradigma inicial que luego se ha ido ampliando significativamente.

Se fue pasando de una preocupación por el perfeccionamiento de la cirugía radical, fundamentalmente del cáncer de cuello uterino, a una muy amplia formación interdisciplinaria. Esto es lo que pasó en nuestro país pero en el mundo que pasó?

La necesidad de una más precisa definición de los criterios diagnósticos y terapéuticos, como resultado de la investigación básica y aplicada, llevó en los EEUU a la constitución de la Society of Gynecologic Oncologists en 1969 y al reconocimiento oficial de la Ginecología Oncológica como subespecialidad por el American Board of Obstetrics and Gynecology en 1970. En 1969 comienza la publicación de Gynecologic Oncology: an international journal, dirigido por el Prof Gusberg.

La necesidad de concretar y sostener la creación de esta subespecialidad se fue manifestando en el mundo a partir de ese momento.

En 1978 se fundó la Sociedad Italiana y en 1980 la Australiana. Entre 1980 y 1983 se fundó la Sociedad Europea y comenzó la publicación del European Journal fundado por el Prof Onnis.

En 1988 se funda la International Gynecological Cancer Society que tiene por objeto contribuir al perfeccionamiento del diagnóstico y tratamiento del cáncer del aparato genital femenino a través del esfuerzo interdisciplinario de ginecólogos oncólogos, radioterapeutas, oncólogos clínicos y patólogos.

En 1991 se fundó la Asociación Argentina y en 1996 la FIGO reconoce a la IGCS como sociedad asociada y referente en los temas de cáncer ginecológico.

En 1998 el Annual Report pasa a ser dirigido por miembros de la IGCS y en 1999 el European Board and College of Obstetrics and Gynaecology reconoce para Europa la Ginecología Oncológica como subespecialidad.

Volvamos al paradigma de la excelencia en la atención.

La Ginecología Oncológica si bien ha conseguido obtener cambios moderados en las tasas de curación, ha conseguido un enorme progreso en cuanto a la calidad de vida de las pacientes con cáncer ginecológico, proporcionando una mejor relación en el costo-beneficio de las terapéuticas, aplicando tratamientos individualizados y promoviendo la participación del paciente en la elección del tratamiento.

Valga como ejemplo las modificaciones realizadas en el enfoque quirúrgico del carcinoma de vulva con una gran disminución de la mutilación e iguales resultados oncológicos.

Otros ejemplos son la preservación de la capacidad reproductiva aplicable a algunos tumores iniciales del ovario y a los estadios del cáncer invasor de cuello uterino con la traquelectomía radical, y al uso de las hormonas en el tratamiento del cáncer de endometrio.

Porque las pacientes y los gerentes de las instituciones financiadoras de los servicios médicos deben estar informados de las ventajas de que ginecólogos oncólogos sean los agentes preferidos de esta atención.

Los estadios observacionales ingleses dicen que, es lógico que siendo los cánceres de ovario, endometrio y cuello el cuarto, quinto y sexto después de la mama, pulmón e intestino en Inglaterra y Gales, es posible que el médico general vea una paciente con cáncer de ovario cada 5 años y todavía más raramente los otros cánceres ginecológicos.

Esto se puede trasladar a nuestro país y no a los médicos generalistas sino a los ginecólogos y cirujanos generales. También dicen que muchas mujeres no reciben diagnósticos y tratamientos óptimos y que el subtratameinto resulta en sobrevidas reducidas mientras que el sobretratamiento es un desperdicio de recursos y produce efectos adversos evitables.

Estudios ingleses, australianos y norteamericanos han demostrado que el resultado en cáncer está asociado al modo como los servicios son prestados.

Su evidencia sugiere que la especialización quirúrgica (obtenida a través de experiencia numerosa normatizada), el número de pacientes atendidos, el trabajo multidisciplinario y la adhesión a protocolos afecta la cantidad de sobrevida.

Las mujeres con cáncer de ovario viven más si son tratadas por equipos interdisciplinarios de expertos y si la cirugía es realizada por un ginecólogo oncólogo especializado.

Estos estudios han demostrado también una reducción de la mortalidad del orden de un 25 por ciento cuando los terapeutas han sido médicos con entrenamiento en la subespecialidad, mientras que las tratadas por cirujanos y ginecólogos generales mostraron un 32 % de aumento en la mortalidad.

Por ello creemos que las pacientes y los gerentes de la salud deben saber en el caso del ovario que:

  • el ginecólogo oncólogo está 5 veces más capacitado para extirpar completamente los tumores ováricos

  • el 80% de los pacientes con cáncer de ovario recibe estadificación quirúrgica inadecuada de los cirujanos que no son ginecólogos oncólogos

  • el pronóstico de sobrevida mejora significativamente en las manos de los ginecólogos oncólogos.

Estas reflexiones no pueden llamar la atención por su razonabilidad, ya que la práctica frecuente de procedimientos quirúrgicos, con recursos y conocimientos adecuados impone por sí misma una mejor atención, sin que esto desmerezca a los colegas con menor experiencia práctica en estos temas.

Convencidos de la necesidad de promover el ejercicio de la Ginecología Oncológica creemos necesario que para este objetivo concretar una serie de estrategias que intentaremos comentar.

1.- Desarrollar centros hospitalarios dedicados a la Ginecología Oncológica para poder a través de ellos proveer a la asistencia, investigación y docencia.

Estos Centros deben funcionar en los Hospitales acreditados como una División de los Servicios de Ginecología.

Deben contar con personal médico, de enfermería y paramédico especializado en Ginecología Oncológica y deben proveer:

  1. Pautas para el cuidado completo del cáncer con control de calidad

  2. Protocolos para un entrenamiento adecuado de la subespecialidad

  3. Material suficiente para llevar a cabo la investigación básica y clínica.

Deberán además administrar los recursos:

  • Quirúrgicos, conservadores, radicales y endoscópicos para la cirugía pelviana y mamaria, de las cadenas linfáticas, la exenteración, etc.

  • Quimioterápicos, de tratamiento génico (quimioterapia molecular) e inmunoterapia

  • Radiantes, braqui y radioterapia

  • Equipo especializado en cuidados paliativos

  • Imágenes y Anatomía Patológica completamente equipada

El sentido de la tendencia a la concentración de los casos de G.O. en estos centros es asegurar una casuística necesaria para el adecuado entrenamiento de los fellows y la posibilidad de realizar ensayos clínicos multicéntricos.

2.- Producir Programas de especialización en G.O .para candidatos vocacionalmente inducidos que hayan adquirido previamente la especialidad de Ginecología general.

Las normas de entrenamiento de la subespecialidad, aunque varían de un país a otro, requieren de dos a tres anos de entrenamiento especializado y practica en un programa aprobado, dirigido por un subespecialista acreditado. Los entrenados siguen normas y protocolos y son controlados en forma regular, trabajan bajo la supervisión de un subespecialista como tutor y en un régimen día por día. El programa de entrenamiento para ginecología oncológica sigue al entrenamiento en ginecología y no solo comprende la cirugía, sino también a la quimioterapia, radioterapia, inmunología, ciencias básicas y una cantidad de otras disciplinas, porque la ginecología oncológica es una subespecialidad interdisciplinaria.

En este sentido se ha realizado un importante progreso en los últimos años al desarrollar AAGO y FASGO el Programa de Requisitos para la Acreditación de fellowships en G.O. y que está en vigencia en todo el país, habiéndose ya acreditado los programas de la Universidad Buenos Aires, del Hospital Alemán y recientemente el del Hospital Italiano de Buenos Aires

La experiencia en el tratamiento con drogas incluye todos los conocimientos exigidos a los oncólogos clínicos focalizados en las drogas y estrategias aplicadas en G.O.

Otros requerimientos indispensables son los conocimientos en la teoría y la práctica de la actinoterapia. El Fellow debe estar familiarizado con el rango y complicaciones, particularmente las secuelas tardías de la radiación para evitar una decisión unilateral del radioterapeuta.

Otras necesarias competencias deben abarcar la inmunología, medicina molecular, prevención, screening, epidemiología, bioestadística, nutrición, farmacología, control de calidad, cuidados intensivos, cuidados paliativos y cuidados terminales

En resumen es importante destacar que el desiderátum de la Ginecología Oncológica no es, como fue en sus comienzos, el perfeccionamiento en la cirugía radical del cáncer de cuello uterino, sino en todas las competencias necesarias Para ser servidores y custodios de la mujer con cáncer

3.- 0btener de las Universidades y Consejos de Certificación la aceptación de la subespecialidad

A modo de ejemplo y estimulo queremos compartir lo logrado en nuestro país.

En la Argentina obtuvimos en 1994 que la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires llamara a concurso para Profesores Asociados de Ginecología Oncológica, Ginecología Infanto-juvenil y Ginecología Reproductiva.

El Profesor Juan Sardi es el primer Profesor de la subespecialidad en nuestro país y quien creara el Curso de Fellowship en la U.BA.

El mejor ejemplo del éxito de este objetivo es el que en este Congreso de AAGO se concreta hoy.

En efecto AAGO acredita aquí por primera vez a 4 Fellows que han cumplido el Programa AAGO-FASGO con excelencia.

Uno del Centro del Hospital Alemán dirigido por el Profesor Jorge Gori y 3 del Curso de Especialista Universitario en Ginecología Oncológica dirigidos por los Profesores Juan Sardi y Amadeo Aldini.

4.- Establecer políticas de acuerdo con los Ginecólogos generales, Oncólogos Clínicos y Radioterapeutas.

La relación de los G.O. con los ginecólogos generales debe ser especialmente considerada para salvaguardar la justicia, que es la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde.

Mientras no se formen un número adecuado de subespecialistas es indispensable que se trate por todos los medios, de optimizar el conocimiento de todos los aspectos relacionados con el cáncer ginecológico en los ginecólogos generales.

Otro ejemplo de la aproximación a este objetivo ya logrado, es el éxito del Curso Anual Nacional de AAGO, a lo largo y a lo ancho del país y la celebración del Congreso de la AAGO con las diversas Sociedades de Ginecología y Obstetricia de la Argentina, como el que en este momento se lleva a cabo en Rosario.

Cuando el escenario socioeconómico lo permita los G.O. no debieran invadir o competir con los Ginecólogos generales en el territorio de la Ginecología quirúrgica tradicional como contrapartida para recibir las referencias de los casos oncológicos.

Es indispensable que los Ginecólogos Oncólogos logren y demuestren una sólida preparación académica en oncología clínica y radiante aplicada al cáncer femenino. Las relaciones con los radioterapeutas y oncólogos clínicos en el trabajo interdisciplinario deben ser de respeto, consideración y aprendizaje, si se pretende como es deseable para el mejor éxito del cuidado del paciente, que el liderazgo del equipo lo detente el G.O.

5.- Promover la educación de las mujeres en los que respecta al cáncer ginecológico, su prevención, sintomatología, diagnóstico y tratamiento y las ventajas de obtener el mayor grado de excelencia en su atención.

Este desafío presenta numerosas dificultades. La educación sanitaria es una obligación moral del G.O. pero es indispensable no provocar la cancerofobia.

La educación para la prevención del cáncer deberá hacerse a través del periodismo y de Fundaciones o ONG. También a través de páginas web de las Asociaciones o de Grupos médicos que difundan no solamente los conceptos sino que publiciten los medios institucionales y los listados de especialistas certificados para que las pacientes puedan orientarse y buscar y exigir su atención en los centros que brinden excelencia y control de calidad.

Conclusión

Creemos haber demostrado la necesidad de promover el establecimiento de la Ginecología Oncológica como paradigma de excelencia en el cuidado de las pacientes con cáncer femenino.

Esto ya ha sido aceptado desde hace muchos anos en el mundo y en nuestro país es el propósito de AAGO desde 1991.

La divisa de la Universidad de Tucumán ,que eligiera Juan B. Teran al fundarla a principios del siglo XX ,se presta maravillosamente para resumir la razón de ser de la Ginecología Oncológica : "Pedem in terra ad sidera visus"

Seguimos con los pies en la tierra, pero ya se comienzan a mirar de cerca varias estrellas.


HISTORIA DE LA NUEVA INSIGNIA DE LOS PRESIDENTES DE AAGO

Prof. Dr. Guillermo R. di Paola
Fundador y Primer Presidente de la AAGO

En noviembre de 1999 se realizó en Roma, en sede vaticana, el VII Congreso Bianual de la International Gynecological Cancer Society presidido por el Profesor Salvatore Mancuso y con el Profesor Sergio Pecorelli, como chairman del Comité Científico.


 

Las sesiones se realizaron en el Angelicum, sede de la Facultad de Teología, en las vecindades del Foro y una de ellas en el Aula Nervi, en la Plaza de San Pedro, sede habitual de las audiencias generales pontificias.

Esa mañana, después del intervalo de las 10, llegó al Aula SS Juan Pablo II, que había concedido a los Congresistas una Audiencia Privada para ofrecerles una Alocución y su Bendición Apostólica.

El Presidente Mancuso dijo entre otras cosas:

“Nosotros esperamos poder mostrar a Su Santidad el fruto de nuestro trabajo y escuchar Vuestra guía en nuestro diario trabajo de aliviar los sufrimientos de la mujer con cáncer y frecuentemente los de aquellas con enfermedad terminal.

Al final de este milenio los avances científicos en el campo de la oncología son extraordinarios. Al comienzo del siglo solamente el 5% de los pacientes con cáncer eran curados. Hoy más del 50% de ellos se curan, gracias al diagnóstico temprano y el mejoramiento de los recursos terapéuticos.

La oncología mundial debe cumplimentar dos compromisos. La difusión de la enseñanza de las técnicas de prevención del cáncer y al mismo tiempo continuar la investigación biológica para arribar a una mejor comprensión de las causas del mismo.

La creciente “molecularización” de la moderna medicina no nos debe, sin embargo hacer olvidar en nuestros pacientes el respeto debido a la dignidad de la persona humana. Por ello además del desarrollo de la investigación farmacológica y molecular, creciente atención les brindamos a la calidad de vida de las pacientes al impacto psicológico de las terapias del cáncer, al mejoramiento de la relación médico / paciente y a los aspectos éticos de la investigación clínica.

Estamos seguros que Su Santidad reforzara nuestras creencias, como científicos, que no puede haber progreso útil al Hombre y a la Mujer, a menos que los aspectos éticos y morales de nuestro trabajo sean bien comprendidos y tenidos en consideración.

Es con filial devoción que, en representación de todos los congresistas, sus familias y también nuestras pacientes, pedimos a Su Santidad vuestra especial y paternal bendición.”

Después de estas magníficas palabras de Mancuso que hemos sintetizado y traducido, Su Santidad Juan Pablo II, que en ese tiempo todavía se mantenía alerta y vibrante, nos regaló con su alocución memorable, que reproduciremos en sus partes esenciales. Dijo el Papa:

“Quiero agradecer a todos Ustedes, por lo que hacen al servir a aquellas que necesitan de su experiencia médica, especialmente las mujeres heridas por el cáncer .En la practica de la Medicina ustedes enfrentan las más fundamentales realidades de la vida humana: el nacimiento, el sufrimiento y la muerte.

Ustedes comparten las dificultades y las más intensas ansiedades de sus pacientes.

Ustedes buscan ofrecer esperanza y cuándo y dónde es posible curación…

USTEDES DOCTORES, GINECÓLOGOS ONCÓLOGOS, SON GUARDIANES Y SERVIDORES DE LA VIDA DE LA MUJER CON CÁNCER.

Es necesario que sea promovido el trabajo en todos los campos de la investigación del cáncer y que sea sostenido y asistido con fondos suficientes por las autoridades públicas responsables de la investigación científica. De todo lo que se dice sobre los costos crecientes en el cuidado de la salud, particularmente en el área del tratamiento del cáncer, existe la impresión que poco se hace y muy poco se gasta en la educación para la salud y en la prevención del mismo…

Una vida que termina no es menos preciosa que una vida que comienza. Es por esa razón que la persona muriente merece el más gran respeto y el más amante cuidado. A este nivel profundo, la muerte es de alguna manera como el nacimiento: los dos son críticos y dolorosos momentos de pasaje que se abren hacia una vida más rica que la previamente vivida.

Hoy hay tantas cuestiones en discusión, relacionadas con el cuidado de los pacientes con cáncer…

Lo que hoy es necesario al tratar estas pacientes es el cuidado que incluya formas efectivas y accesibles de tratamiento, el alivio del dolor y los medios de soporte ordinarios. Deben ser evitados los tratamientos ineficaces o los tratamientos que agraven los sufrimientos. Y también la imposición de métodos terapéuticos no usuales y extraordinarios.

Es de vital trascendencia poner el soporte humano a disposición de la persona muriente …

…Ustedes han venido a Roma como hombres y mujeres que están construyendo sobre el magnifico trabajo de sus predecesores en este siglo y este milenio.

El siglo veinte ha conocido sus catástrofes humanas pero seguramente entre sus triunfos está el extraordinario avance en la investigación médica y terapéutica en el gran desafío de combatir esta terrible enfermedad y servir a la vida.

Ustedes no están solos.

Toda la familia humana está con Ustedes y la Iglesia a través del mundo los mira con respeto…”

Creo que las palabras del Pontífice fueron un extraordinario reconocimiento para una “nueva” (¡desde 1969!) y sensible especialidad médica, la Ginecología Oncológica, y que sin duda alguna estimularán su reconocimiento, soporte y atención en el mundo civilizado.

Pero esto no fue todo lo que, en ese sentido, ocurrió en el VII Congreso de la IGCS en Roma en 1999.

Un mes después recibí en Buenos Aires, enviado por un mensajero, un paquete, un diploma y una carta del Secretario de Estado de la Santa Sede, el Cardenal Angelo Sodano.

Se trataba de las insignias de la Orden Ecuestre de San Silvestre Papa, en el grado de Comendador con Placa de Plata, otorgada por su SS Juan Pablo II, como reconocimiento, en mi persona, a todos los ginecólogos oncólogos de la Sociedad Internacional de Cáncer Ginecológico, guardianes y servidores de la mujer con cáncer.

Las razones del porqué se me eligió, fueron quizás la de ser el Presidente del VIII Congreso que se haría en Buenos Aires en el año 2000 o porque en 1997 había recibido la Orden al Mérito de la República Italiana, por mis esfuerzos por mejorar las relaciones médicas italo-argentinas o por haber recibido en 1999 la Orden al Mérito Melitense por mi trabajo, durante más de 10 años, como Hospitalario de la Soberana y Militar Orden de Malta en la Argentina.

La Orden de San Silvestre es una antigua condecoración papal y la placa de plata se otorga a quienes gozan de un especial predilección de Su Santidad.

El anuncio de esta distinción a la IGS lo hice en mi discurso presidencial inaugural del Congreso de la IGCS del 2000, pero el año pasado en ocasión del Congreso de la AAGO me pareció justo, equitativo y saludable donar el collar de la condecoración a la Asociación Argentina de Ginecología Oncológica para que de aquí en adelante fuese la insignia de los Presidentes de la AAGO.

Digo esto, porque la histórica primera ceremonia de acreditación de 40 y tantos Ginecólogos Oncólogos, después de 16 años de la fundación, significa que la AAGO ha llegado a su madurez y su Presidente el Prof. Amadeo Aldini ha merecido con creces ser el primer Presidente que luzca la nueva insignia.